Una «resurreción» histórica del deporte

Tiger Woods comenzó a jugar a golf con tan solo 2 años y ya se hizo por apasionado por este deporte, de joven comenzó a despuntar. Siguió formándose y consiguiendo maneras de profesional. Entonces fue cuando, tras ganar tres veces el U.S Amateur, en 1997 ganó su primer major (los cuatro torneos más importantes del circuito masculino de golf), el Masters de Augusta. Desde entonces se inició un dominio único en la historia del deporte.

Año tras año Woods fue batiendo récords, dignificó tanto su figura como al tenis, consiguiendo gran audiencia y patrocinio. Su revelación le convirtió en el deportista mejor pagado de la historia y produjo más interés por el golf.

Su presente como golpista parecía estar bien para él, la noche de  27 de noviembre de 2009, sufrió un accidente de coche  tras huir de su casa después de que su esposa descubriera una de sus infidelidades. Woods estuvo varios meses sin jugar, además se divorció con su mujer y comenzaron sus lesiones y molestias en la espalda, de la cuál se opero en 2015. A causa de esta operación estuvo más de un año sin jugar, hasta su reincorporación a finales de 2016.

 El 29 de mayo de 2017 fue detenido pon conducir indispuesto a causa de unas pastillas ingeridas que podría haberle causado provocar un accidente mortal. De esta manera la carrera Tiger Woods volvió a tocar fondo.

En 2018, tras la cuarta operación de espalda, volvió a jugar y a ganar torneos y campeonatos internacionales. Finalmente tras consolidarse como campeón en el Tour Championship y después de años de sequía, Woods volvió a lo grande. El público aclamó el retorno del buen golfista que había sido siempre. Y asi hasta el pasado 2019 donde ganó su quinceavo grande o major de golf (que fue el Master de Augusta). Y así fue una de las mayores historias de regresión y resurrección del deporte en la que el golfista super o múltiples operaciones al igual que muchos vicios dañinos.


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